domingo, 8 de febrero de 2009

NI PUTA GRACIA por Brad Raybury

Francisco Trufa era traficante de humor. Comerciaba con libros, películas… Además era el chulo de las prostitutas que mejor contaban los chistes. Una tarde se encontró con su viejo amigo Javi Poker.
–Buenas mañanas, Francisco.
–Buenas noches, Javi.
–¿Tienes algo nuevo?
–He conseguido más películas de Mariano Ozores y de Billy Wilder. También un par de libros de Gomaespuma y grabaciones de Polvo de estrellas de Carlos Pumares.
–Ponme un poco de todo. Oye, ¿tú sabes por qué se condenó el humor?
–Mi abuelo me contó que todo empezó con la revista El jueves. Sacaron una portada en la que se mofaban de la familia Real Madrid. Luego algunos se mofaron del juez que censuró la portada. La bola de nieve se fue haciendo cada vez más grande hasta que se estrelló. Prohibieron el humor. Transformaron El jueves en la revista del corazón que hoy conocemos, se censuraron películas, empezaron las multas por contar chistes… Por eso mi abuelo formó la Resistencia.
–¿Crees que cambiará la situación?
–No sé qué ocurrirá. ¿Qué crees, que leo el futuro? Toma la mercancía. Disfrútala.
–¿Cuánto es?
–Cuatrocientos cincuenta y uno.
–Toma, quédate con el cambio.
–¡Corre, que vienen los bomberos!

(ESPEREMOS QUE ESTO NO PASE DE HISTORIA ABSURDA).

11-08-07

(Publicada en los números 19 y 19,5).

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